sábado, 15 de junio de 2013

TRASTORNO DE PERSONALIDAD NARCISISTA Y PROPUESTA DE TRATAMIENTO



                                TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

               ¿QUÉ ES UN TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD?


   Los trastornos de la personalidad son problemas que el sujeto posee arraigados en su carácter y que, por tanto, empieza a manifestar con claridad en su juventud o principio de la adultez. No obstante, muchas veces existen antecedentes de dichos problemas o “rasgos disfuncionales” del temperamento en la infancia.

   Los trastornos de la personalidad no son equivalentes a trastornos que son más bien problemas agudos, como se dice en medicina. Podemos imaginar a una persona con una grave depresión, pero que cuando se repone de ésta vuelve a ser la que era. Igualmente, podemos hacer el mismo ejercicio de imaginación con alguien adicto a sustancias, agorafóbico o hipocondríaco. La persona con trastornos de la personalidad no reacciona así, no vuelve a ser la que era porque siempre es la que es; digamos que no tiene un “postizo” que le pueda sobrevenir como una depresión o un trastorno de ansiedad, sino que desde siempre ha sido así y se ha ido haciendo así durante su vida.

   Esto no significa que los trastornos de la personalidad no tengan tratamiento, al contrario. Con un depresivo hay que atender la depresión, con un psicótico la psicosis; pues bien, con una persona que sufre de trastornos de la personalidad, hay que atender a su personalidad. No venimos a decir que haya que cambiar de carácter, sino que hay que convertir lo que antes eran rasgos o maneras de ser disfuncionales en funcionales.

   Los rasgos disfuncionales son aspectos del comportamiento, de la percepción de los demás, del manejo ante la vida o de la autoestima (es decir, de los grandes ámbitos en los que nos desenvolvemos todos con nuestro carácter) que provocan sufrimiento en uno mismo y/o en los otros. Imaginemos, por ejemplo, a una persona enormemente desconfiada, que es suspicaz incluso con sus seres queridos y que siempre piensa que la están engañando o que se están queriendo aprovechar de ella, humillarla, burlarse, etc. Esta persona tiene rasgos disfuncionales de personalidad de tipo paranoide, hasta el punto de que podría ser tributaria de un diagnóstico de trastorno paranoide de la personalidad por su suspicacia excesiva y generalizada. Otros ejemplos de rasgos disfuncionales son la timidez extrema, el comportamiento delictivo, la soberbia excesiva, etc. Como se puede observar, son "formas de ser" constantes, que no obedecen a un mal momento concreto sino que están muy arraigadas en el individuo.

   Según los aspectos que estén generando sufrimiento se podrá hablar de un trastorno de la personalidad o de otro, sabiendo que lo más normal es una mezcla entre diferentes tipos. Pero, más allá de las diferentes clases, lo que importa es esa idea de estabilidad en la persona, de que distintas "maneras de ser" muy arraigadas pueden ser problemáticas para el individuo o su entorno.


                       TRASTORNO NARCISISTA DE PERSONALIDAD

    Un patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

    Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
    Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
    Exige una admiración excesiva.      
    Cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto estatus.
    Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
    Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
    Carece de empatía: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
    Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
    Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbias.



  En los trastornos de personalidad, a pesar de que los resultados son lentos y escasos, lo mejor es una combinación de tratamiento psicoterapéutico con farmacología, trabajo con los familiares y sobre todo trabajo en grupo. Este último es el que más beneficios puede aportarnos posiblemente pero aun así los resultados de cualquier tratamiento en este tipo de trastornos de personalidad, aun son desalentadores.

Sara Lopez
slopezcharles@hotmail.com